SERGIO SANZ

Santander, 1964

Presentado por la GALERÍA SIBONEY

Los dibujos de Sergio Sanz, la mayoría bocetos de sus pinturas, son de una rareza que resalta precisamente por la discreción de sus medios. Esta rareza reside en el extraño mundo que con ello construye o reconstruye, porque su universo figurativo está repleto de jirones temporales escapados de la corriente histórica de turno.
Hay un tema dominante en su obra, el de los conjuntos y bandas de jazz de la dorada época de los años 1920, pero a los que Sergio Sanz somete al filtro de lo siniestro. Son composiciones que recuerdan esas «escenas de conversación», cuya domesticidad se ha transformado cada vez más en una exhibición de seres más o menos monstruosos. Son dibujos que poseen la peculiaridad de lo espectral, que no nos deja indiferentes. No puede hacerlo, pues nadie puede ser refractario a los secretos mejor guardados de uno mismo, sobre todo, cuando alguien los airea con tan insidiosa penetración.